Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

miércoles, 18 de enero de 2017

Búsqueda


Búsqueda

¿Me pregunto, dónde se ha ido el tiempo?,
Bañado de sol, inconsciente, pueril…,
como una ingenua chica enamorada,
metafísico…, sin preocupaciones ,
deseando mirar el amor hasta  el fin,
en su inquieto movimiento por hacer.

Puedo oler, el humo implica fuego,
sin pleito la empírica sonata mártir
que mitiga los raptos de la inocencia.
Hombre que siente las lágrimas de mujer
su vino, una virtud dorada al besarlo.
Boca callada en un te amo por decir,
congelando el sentimiento más noble.

Quiero ser la gaviota nacida de tus manos
volando vagabunda hacía un sentir.
Confidente de la emocionada alma,
de la palabra que va rasgando el aire,
en el aliento claro de un día de verano.
En búsqueda de algo más que el vivir
de todos los días... o el amar de siempre.

jueves, 12 de enero de 2017

… de guante blanco.


… de guante blanco.

La urgencia del tiempo contusiona,
me separa viciosa del sendero errante,
aquel transitado de pasado esquelético,
donde la palabra sufrió mil angustias,
por ser arcilla ardida de voz mutable.
Separada de su voluntad con dolor,
sin guardar su pecho de la argucia,
Ahí, donde caía el agua de la fuente,
sin poder saciar la sed de los labios
encendidos de sueños de triste figura…,
y es que una vez se fue el transeúnte
polisémico por caminos equivocados
a magnificar la apariencia engañosa,
sabiendo el poder de todos sus matices.  

Robar, se roba el aliento en cada segundo,
y el ladrón afirma ser solo una palabra
mal interpretada en su particular interés,
mirando desde arriba el declive del mundo,
con la danza intolerante de su impaciencia.
No, no tiene solución la bárbara clase
de guante blanco, de dedos libres de algodón…,
pues la calaña es seria cuando acecha,
estereotipos bíblicos con mascara visaje.
Sin otro remedio soy peregrina de lo justo,
a pesar del robo cruel de la honestidad,
anciana ya, diluida en sus horas tristes,
busca olvidarse del invasivo cansancio,
que seca la pureza del corazón de la rosa. 

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Sentimiento herido


Sentimiento herido

Es otoño en el sentimiento herido
sufre de latidos cobrizos y ocres.
La infancia perdida sobre las rosas,
languidece en el jardín eterno.
Árboles resintiendo sus raíces
al igual que las notas del violín,
rotas en llanto, caen de sus párpados
furtivas, tristes y desgarradas,
mecidas como niñas, en un aire
que trae en sus alas unos cimientos  
oscuros, amenazando una  lluvia,
de melodía profunda, e infeliz.

Viejas sombras habitan la sangre
en ese viraje que no cura el dolor,
pues el fluido río que la lleva,
estremece,  aprensivo su cauce
al doblar esquina con un designio,
acogido de intruso…,  amargo cáliz!.
Inmóvil memoria transita veredas,
poblando bosques hirvientes
por mi pecho, apenas desnudo  
de la sombría tela de la derrota.
Hiela el recuerdo escrito breve,
afrenta primogénita nacida de mí.  

martes, 20 de diciembre de 2016

Mito

      La caída de Ícaro

(Dédalo crea alas de cera para él y su hijo Ícaro, pero Ícaro se aproximó al sol demasiado, y la cera de sus alas comenzó a derretirse y cae al mar… )


Mito

Quedó proscrita la fiesta a guardar
en esos días sin tacha por vivir,
cuando un nítido domingo
se me cayó el mito a los pies.
Sobrepasado de idiosincrasia,
de barro el duelo de su perfil…,
corría, corría muy rápido,
huérfana de las venas del ayer,
del vértice suave de la ternura,
porque la vida corría tras de mí.
Sufragada de gastos perlados,
andariega luciérnaga disonante,
sin demoler pasillos de piedra  
encontrada de dulzura, allí,
donde la pérdida hace hueco.

Mal, hallado y disconforme
como las cenizas de Pompeya.
Balancín penúltimo del arcoíris,
sin majestad que rodea a los faros
en el cristal del tiempo variable.
Ligero de reloj en la tormenta,
de la química del gesto hechicero.
Tan solo eres un rápido en el aire, 
sin ojos en las ventanas del alma.
 Abierto tu baúl lo tiras a la raíz
incorpórea, huyendo del asedio.
Estabas de gracia y te me caíste,
mito dejado de la celeste bóveda,
hijo de lo inventado, inverosímil
necesidad ser reflejo en el espejo. 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Paloma


Paloma

Hay una palabra abandona
a kilómetros del anacoluto.
Podría llorar su voz de aire,
sin agotar el reloj de espera.
De todos modos deja que afine
la diferencia en su noble oficio,
encontrara sin duda,  su día
dormido dentro, más firme
construyendo la luz de su destino.

Callada,  licuada de sal su lengua,
busca alivio en la paz del bosque
inefable, donde late sospechoso
el disfraz de la respuesta esperada,
como un vigía, sórdido, extravagante.
¡Nunca, debieras  sentir cruel frío!,
Tú blanca majestad  entregada,
ni miedo tus consonantes y vocales,
que son palomas, y no altos muros.

La limpidez amarra certezas,
ella, la palabra de ojos desnudos,
bien halla encajes en los ayeres,
pues deserta de la apatía patria,
en el crujir agudo de los dientes,
del imperfecto mármol aprisionado,
en las entrañas de la inerte piedra.
¡Que el momento no se ahogue, vuele!,
Ella es paloma, y vuela en mi sueño
                  
  “Siempre”

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Quisiera


Quisiera

Quisiera despertar el arrullo
en la sien del suspiro de la caricia,
pausado y compasivo en su arriate,
llovido de flores en su corazón, 
aún digno de la gloria de la vida. 
A pesar de la neblina del horizonte
puede encontrar unas suaves manos
en su laberinto de horas perdidas,
descender al lecho cálido de la piel, 
exorcizar sus carecías del recuerdo, 
hacia esa fresca alma de amapola.

Pradera cálida floreciendo dulce,
desnuda la mejilla al beso puro,
heredad de la dulzura tácita, 
prendido al labio demandante,
al juego estrellado de unas manos, 
a su gloriosa llama de hiedra.
Sendas embelesadas, inocentes,
labrándose momentos secretos, 
intuidos, regocijados de albas. 
Siempre al cantar del poniente,
empapados del cálido rocío.

Levantar la airosa madrugada
de su zodiaco dosel de titanes,
por ese sediento delirio mágico.
Acero y seda. Hombre y mujer,
despertando la esencial belleza, 
en el esplendor del fruto del deseo. 
Encendiendo la celada noche,
sin tregua, se buscan, se hallan, 
Juntos, nutren anhelos con delirio, 
éxtasis precioso apresura la cumbre,
paroxismo que enaltece sus almas.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Se viene y se va…


Se viene y se va…

_Puesta la mesa, la nieve se envejece_,
Me dices removiendo la esperanza de la tierra…,
palabras al oído, del otro lado del tiempo viajero.
Y yo azul, desplegado del rostro, glosando fiebre,  
en progresión a las olas de vida, sin renuencia,
me embriago de la paz de la noche, con motivos.
Se siente el aroma tosco del concepto en los aljibes,
allí el llanto deshoja de sus frutos a las pupilas,
de sus milenarios secretos, con ritmos eternos.
Nunca se posterga, se viene, se va, y se viene,
arando los vientos la emoción de la canción desnuda,
saludando recuerdos de granito, grabados inertes.  

La sonoridad del aire te lo dice,
estremecidos sus susurros en la espesura,
intenso mordiendo los labios al precipicio.
Si, vigilante en los saltos de agua en las calles…,
por cada uno de ellos, un pez  símbolo, se eleva
rescata de sus aletas suficiente evocación
para encontrar el río que le dé de beber…
Vuelve, y vuelve al pasado de la experiencia,
de ideologías y placeres, medio vestido
con el  pensamiento, estudiando las noches,
abiertos los ojos en justa advertencia,
se alza la etnología en las constelaciones.

Es aquí donde poco tenemos por delante, 
aún menos estridentes y pesadas campanas
con sus tallos alzados al cielo abierto.
Sin sutiliza, con intimidaciones arrogantes,
campanas, sobre campanas, heridas,
pisando la indiferencia del vidrio frío.
Permanece despierta la estrella oscilante
a esta hora deshabitada, de ineptitud atrapada.
Empuja la palabra los temores legítimos,
indefenso está el mundo de los hombres
y llaman plegaría a la ciencia estereotipada,
si se aferra a la vida del suelo que protege. 

Por una vez, asomadas a la ventana, una, dos y tres…,
encontró el río su pez y le dio de beber su agua,
y las campanas, sobre campanas, una, dos y tres…,
….., repicaron


martes, 6 de diciembre de 2016

Tú y yo, y la luna


Tú y yo, y la luna

Qué desnuda, como sílice en la caverna,
beso el frío del resplandor en los estratos,
presagiando un exterior desprendiéndose,
embrujada por los misterios de tu jardín.
Del relieve calcáreo, limpia de niebla,
abierta la piel, espero el gozo de tus labios,
licuada del cálido sueño interminable,
con tu perfume prendido en hebra al salir,
fundes el glacial helado a dentelladas.

Vestida con los rayos de la luna,
mientras la brisa las hojas mueve,
y su plata furtiva cae al mar de Abril
bajo los ojos del resplandor perlado,
de la inocencia de la noche estrellada,
a buscarte amor,  entusiasmada salí…,
como esa constelación improcedente,
caída de un altar de arcilla dorado,
amanecida en emociones redentoras.

He de inventar los brazos de la hierba
donde yace esperándonos el instante.
Ahondando en el silencio desolado,
mi voz se angustia, se hiere carmesí…,
el humo ciego oscurece la claridad,
es el olvido y sus músculos de barro…,
el frío vuelve y mi cuerpo se hiere
en su prisión de primavera alhelí,
donde solos estamos tú y yo, y la luna…  

sábado, 3 de diciembre de 2016

Evocar


Evocar

Evoco el momento del olvido
en sus frías aristas cristalinas...,
flor abrasada de leves instantes,
conjúrame la piel del tiempo
regresando de la resaca ciega
de las sombras en los abedules,
tan alargadas en sus sueños
abriendo su cuerpo a la brisa
bajo el perfil caído de los montes,
mientras de su volátil mano
recrea sonriente la voz generosa
de mi memoria más palpitante.

Me  asaltan los siglos perdidos
con sus inciertas borrosas figuras…,
ruego zarpar el aliento de nieve,
antes de que me bese su deseo
de rememorar las impías borrascas
en tanta gélida oscuridad doliente.
Tengo de oro trazado la cruz y el rito,
secreto desbastado de la dulzura,
cual corazón en llamas su vega  atisbe
incendiando el acecho con su aliento,
la desgana, la semilla de la melancolía,  
evitando que el invierno me alcance.

Torpeza del territorio de la pasión
en sus húmedos labios de mañana…,
fuese así enterrar tantas noches
sin renacer sus lunas de abstracción
en el mar glorioso de sus estrellas.
Imagínatelo tú, entregado a su carne,
recorriendo incierto, su curtido cuerpo,
mago renacido del aire y de la niebla.
Me muestras tu polvoriento saber
con citas furtivas de tantos soles rotos,
que me persiguen llorando las palomas
mensajeras de los otoños fantasmales. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Eterno amor


Eterno amor

Escucho la mañana respirar
a lo lejos, entre multitudes.
Su alegre sonrisa, es brisa,
canción del camino incierto,
mientras recorro trechos,
días sombríos, cabizbaja
bajo sonrisas selladas con llave.

Parecen glorias sin fortuna,
las caricias dormidas en la piel,
tras años sin acoger al peregrino
sueño, de un amor eterno.
Orquesta divina de inquietudes,
amores sin vuelta de la espera,
imposible la leve pisada del goce.

Un rastro del alma de la soledad
dentro de mí corazón se diluye,
intercalada de reflejos, su silencio,
envuelta pesadumbre de acero.
Sufre y solo, llora el mar imposible,
convertido en mil besos de tristeza
lamiendo sus ojos abandonados.

Tú serás mi guerrero anhelado,
caído del lecho frágil de la lluvia,
encendiendo mis pupilas de rimas
bajo la luz de inquieta palidez,
de simientes símiles, habitada.
Velado por el ser  de la nueva hoja,
despacio, el sollozo descomprimes.

Rapsodia de viento en las copas,
se alzan en tus ramas de olivo viejo.
solitario corazón de hojarasca, eres,
robando versos a la refulgente luna.
Oda danzante de amor extinguido,
al compás del albedrío itinerante
te siento  néctar de vino sagrado. 

domingo, 27 de noviembre de 2016

Sensibilidad


Sensibilidad

Hacer ese viaje al invierno
recostada de nostalgias.
La calma se esparce triste
cuando el frío es su compañero.
Pienso en la florida orquídea,
en un campo de heno fresco,
pues ahora solo tengo el aire
en la oscuridad adelgazada.
Encendida vuela cual canción
deshelando la madrugada.

El amor carente de oportunidad
espera bajo las sábanas su luz,
un compás de éxtasis imposible.
El sexo sin amor es un placer vacío,
satisface el apetito de la carne,
dejando el alma hambrienta…,
Y tú facturas tu nombre exiguo,
equivocado, conspiras imposible
con el fugaz deseo, su alimento,
en la derrota que será su cruz.

No quiero un corazón helado,
ni la brisa del miedo como espiga.
Rozar con éxito la torre sensible
antes que el dolor se rompa.
Observar desde mi inquietud
las hojas en su vivaz contoneo,
en el temor que se deshace,
como papel peregrino lapsus,
por una belleza hilada tarde
bajo las fauces del tiempo.