Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

jueves, 30 de noviembre de 2017

Me

Los mitos, que personajes…, nunca miro a mito alguno si en algo no creo es en mitos, ni sigo a ninguno, como no creo en los héroes, ni en santos, ni en nada que se le parezca. Otra cosa diferente es admirar sin pretensión alguna a un semejante, por su valía en algunos aspectos de su vida. Para mí, existen las personas, únicas e irrepetibles, con sus defectos, sus errores, sus aciertos, sus virtudes, al igual que yo, ninguna mejor que otra, cuando son personas, y no monstruos vestidos de humanos, que de esos, por desgracia, hay muchos...
Tampoco creo en filosofías creadas, sean de la índole que sean, tengo mis propios valores sobre la vida y las cosas, y he procurado siempre ser lo menos abducida posible, con lo difícil que eso supone, pues ya nacemos dentro de una cultura, con sociedades llenas de prejuicios. He huido, y huyó del rebaño, es muy complicado, con lo tozuda que soy, que se me tenga por borrega a estas alturas. No obstante también soy imperfecta e imprevisible, tengo mis etapas, inseguras algunas, vulnerables, necesito mi tiempo para superarlas, y hacer uso de muletillas, accesorios, y eso no significa, que me engañe nadie, ni yo misma, solo que soy un ser humano más, como cualquier otro…

Feliz tarde de jueves a todos… Gracias… Besos




Me

Me acostumbro a ti, violista
del verso negando filigranas,
subterráneo lecho del verbo.
Me acercas despacio, huésped
impreciso, al pulso arbitrario
de piel distinta a la tormenta.

Me quedo suspensa en vértigo,
anidas en mi cintura palabras,
colinas de olvido, me bendicen.
Quizá sean heridas  o la navaja
armada de alimento cruel,
haciendo de su sed, despedida.

Me ofreces esa tierra de nadie,
boca de amapola, y árbol llama,
donde el agua sabe ser lluvia
de alegría, subsistir al fulgor
yema, escozor, llanto contriste.
Jazmín espuma, arrebatas vuelos. 

Me siembras propósito, saber,
expoliado mimbre de amistad,
ajeno al coral del supremo aíre
retenido en las luces de ese día,
campana hidalga, alma en flor,
se fervorará hábil, la distancia.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Sombras

Tener una tertulia con las sombras es lo peor que te puede ocurrir,  pues habrá quien piense que estás loca, o camino de ello, y en eso me pregunto, ¿Quién está completamente cuerdo?, Todos tenemos momentos, estadios con algún punto disparatado un tanto demente o de lo contrario en la vida  no se podría subsistir, sin perder esa solidez mental que nos capacita ver  y sentir las cosas con raciocinio.
Pues esta loca pasajera de la vida últimamente tiene un tú a tú con las sombras, y no hablo de las Cincuenta sombras de Grey, que de esas, ya hablé en su momento…, mirar por donde, sombras de esas no tengo yo…,en cambio si tengo, éstas otras sombras, que me hablan y me dicen cosas, será que en eso de hablar, cuando no tengo con quien hacerlo, le hablo a cualquier cosa,  y las sombritas que vagan por mi casa, viendo mis carencias últimamente, se han apiadado de mí, y me han ofrecido una compañía dialéctica muy enriquecedora.  Me las han pedido como regalo, y la verdad es que ese tipo de regalos no se hacen, porque te dejan un poco desnuda, se llevan cositas como esa en forma de poema, que os cuento ahí más abajo…



Gracias a todos… Feliz tarde de Miércoles… Besos 


Sombras

Acércate, me dice,
no veo nada, no toco
nada, solo sombra.
Mis sombras intactas
de ilimitado poder,
bajadas de sus aposentos
aún humeante el gris
de sus caras al hablar.

Grandeza de silencio
sumiso, dócil ángel,
quiere ser convidado
desnudo de paciencia,
a este tránsito de dones
alimentados de palabras.

Me salen las sombras,
compañeras de soledades,
ataviadas de túnicas
oscuras, hilos robados
a un firmamento sin luna.

Quedo oídos alerta,
será  movimiento estático,
un viento olvidado
paseando la memoria.
Aquella sin pasaje
que siempre guardo,
celosa, su equipaje.

Sombras, son siempre
y de ti me hablan.
Que te llevan rápido
pues solo eres voz,
sonido que se pierde.
Al final, una estela
de un sueño ausente.
Sin cuerpo, no hay alma
y la sombra desaparece.  

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Merecer

¿Nos merecemos lo que tenemos, los que nos aman?, ¿Tenemos que hacer algo especial, para ser merecedor de todo ello?, Sencillamente a mi entender es un esfuerzo inútil, y erróneo, si es cierto que hay que esforzarse para crecer, avanzar, evolucionar, y nunca debe llevar implícito el sentimiento, lo hago por esto, por él, por ella, por ellos…, Tu evolución tu esfuerzo, es algo que debe repercutir en ti mismo, de paso será la cosecha que reciba todo aquello que amas, por lo que luchas, te identificas, de acuerdo a lo que sientes, quiere el ser que eres, el único al que tienes que rendir cuentas, pues no será la conciencia de ese otro la que se resienta si tomas decisiones equivocadas, será la tuya, como es contigo con quien tienes que vivir siempre. El resto de cosas y personas, por muy allegados a ti que sean, estarán o no, todo y todos,  son efímeros  volátiles, en esta vida. Eso no implica dejar de amar, muy por el contrario, como tampoco significa dejar de ser consecuente con tus obligaciones, con tus sentimientos en torno a tu familia y amigos. Hasta esas obligaciones, entiendo que las acciones al respecto, nunca te deben suponer un esfuerzo incomodo, donde tú ser se quede con la sensación de que ha sido usado, olvidado en sus necesidades…, a quien le vas a pedir cuentas por ello?, Has sido tú, el que actuado, se ha dejado, luego es responsabilidad tuya. Nunca hay que hacer nada, para que te acepten, te quieran, solo ser tú, pues al contrario, entrarías en una vorágine sin límite, donde te olvidas de ti mismo y por eso, no te quieren más, al contrario, si un día descubres tu error, y te presentas tal cual,  no sirve lo que has dado antes, ahora todo ese entorno sorprendido puede pensar que has sido un fraude.
Ser tú siempre, sin infringir tus límites, invadiendo las del otro, en tu humildad, generosidad, en tu capacidad de dar, como de recibir, deja tu luz brillar, que por ello, esa que te gusta tanto y que amas, no va a dejar brillar cuando te mire, tal vez te dé colores que nunca te dio, si te ve tal cual eres... 



Gracias a todos… Feliz miércoles… Besos 


Merecer

Merecer escapado en el aire
turbulencia navegada en la boca,
inquieta se ahoga inmisericorde.
Tontos baños se dio él en sus noches,
que perdido el ancla en sus fútiles sombras
rastreando el misterio del silencio
aglomerado en el designio de la palabra.

¿Qué auscultas en ti que no hallas?,
Si el mirar hacia dentro de tu ser
nunca estará exento de encontrarte.
No son pies para esa distancia necesarios,
ni cabeza, con cerebro pensante.
Solo ver sin ojos, saber  vivir tu interior,
pasear tu alma sin pisar su calma.

¡Merecer, merecer!, Me dices insistente,
acaso mereció la luna nacida nueva
ahogarse en el eterno mar de tus sueños.
prófugo convulsionado, aquel amanecer
alumbró tan osado, que durmió al niño
llevándoselo en sus dorados brazos,
y ahora se queda el hombre buscándole.  

Siempre tan difícil cazar tus mariposas
en tus verdes prados, florecidos en tu pecho.  
Deja de errar distancias insobornables.
Merecer, si le das la mano, dócil camina
con aceptar hacia ese secreto celoso
nacido para ti en las urbes anquilosadas,
tan contaminadas de banalidades.

jueves, 9 de noviembre de 2017

¿Recuerdas?

He tenido un sueño, más bien una pesadilla, siempre he estado suscrita a ese tipo de sueños raros, que me asustan como a una niña chica, los fantasmas o las brujas, algunos tan originales, que se me suelen repetir, tienen ellos esas manías con respecto a mi persona, no sé qué les habré hecho para que se encariñen así conmigo.
Esta noche pasada, me desperté sobresaltada a eso de las cinco de la madrugada, con gran dificultad para respirar, y aún perdida en un mundo irreal, donde el agua era mi compañera, agua, mucha agua, en un pozo profundo. Entonces recordé el inicio de todo… Estaba como en las películas del oeste, de vaqueros, en esas cantinas clásicas, en una habitación frente a una tina de madera llena de agua, con un hombre dentro, y yo le servía de auxiliar, le frotaba la espalda, y él volvió la cabeza, con una sonrisa, entonces descubro que es nada más y nada menos, que Manu Tenorio (y no hagáis trabajar vuestra imaginación, que no es un sueño erótico)…, en ese momento se me despierta la curiosidad, pues su cuerpo desnudo, yacía descubierto en la superficie del agua, miro hacía cierta parte de su anatomía, no tiene sexo, ni femenino, ni masculino. Vuelvo otra vez la mirada a su rostro,  ahora sus ojos eran redondos, con la retina oblicua como los de un sapo, estira sus manos, me agarra y me introduce dentro de la tina, caigo, es como gran pozo, que no tiene fondo, el cual me va absorbiendo. Miro hacia arriba,  hay muchas manos, que tratan de decirme que me agarre a ellas, que me ayudaran a subir, lo intento, no puedo. Recuerdo mi pánico al agua, cuando no hago pié, para poder dejar mi cabeza fuera de ella, y así respirar, ahí comprendo que me voy ahogar, supongo que grito, siempre lo hago con este tipo de sueños, es mi propio grito, o la angustia que siento lo que me despierta…

Cuando pille a Manu Tenorio, se va a enterar, para una vez que sueño con él, se me vuelve sapo…Ay que ver!!



Feliz tarde de miércoles a todos… Gracias… Besos


¿Recuerdas?

¿Recuerdas?, Andar descalzos,
despedirnos a besos de la ropa, 
hacer reír al sonido callado
de nuestra alcoba cómplice.
Curiosa nos observaba la luna
Incrustando el brillo de sus ojos
entre los barrotes de la cama. 
¿Recuerdas?

Hoy la distancia crea vacios,
celosa estaciona invasora
esta soledad, terca, chirriante,
vestida de oliente ausencia,
doblando esquinas a una casa
llena de frío, sorda de corazón.
Y tú tan de cerca…, tan lejos,
que no te tengo.

¿Recuerdas? Escribir colores
y pintar a las grises sombras
puertas, ventanas al mundo.
Atrevidos, locos desafiantes,
atlas en mano, sin fronteras,
amueblando un incierto sino
amarrado a nuestras mochilas.
¿Recuerdas?

¿Qué ha sido del Nosotros?
Un rostro, borrosa imagen,
tiempo de secos recuerdos,
nos regala instantes, ráfagas.
Mosaico de un ayer despedido
en una estación triste de ida,
de billetes caducados, al volver.
¿Me recuerdas?

martes, 7 de noviembre de 2017

Memoria de una almohada

Me pregunto muchas veces, si lo que realmente escribo, se puede llamar poesía, siempre he escrito por la necesidad tan enorme que hay dentro de mí por construir con letras aquello que siento en un momento, o por dar salida a esta insaciable necesidad de comunicar, pues como siempre digo, soy una derrochadora de la palabra, hablar, hablar, en mi puede ser algo agotador para aquel que me escucha, o me observa. Ahora de adulta, lo disciplino un poco, aunque no siempre puedo mantener ese control a raya. Puede ser un defecto, una necesidad de un alma inquieta como la mía, que va siempre rastreando perfiles humanos, observando el porqué de las cosas, los motivos de ser en la tierra, la naturaleza, incluso la enorme grandeza de lo pequeño, lo insignificante, como cuánto de inútil, insípido, e intrascendente es aquello que se obstina en presentarse grande a nuestros ojos, cuando solo tiene tamaño, excesivo color y ruido, con gran capacidad de destruir, de menospreciar…
Pues escribo, y escribiré, y cada uno de aquellos que me leéis, podéis tomar la conclusión que mejor consideréis merezco por mí hacer, la verdad es que la preocupación es mínima, con tal de ser aceptada en vuestro ratito de lectura, todo está bien, nunca pretendí más, como tampoco echar un pulso con nadie, o comparar lo que hago con el sentir en la escritura de los que consideran que escribir tiene que estar respaldado por algo más que una inquietud, una necesidad que viene adherida a ti como la piel, cuando naces, y la necesitas como respirar, pues se te escapa por todos los poros de tu ser.
No soy ninguna ingenua, no pretendo decir, que se puede escribir sin ninguna base, como hacerlo sin más, hay que evolucionar, crecer, aprender cada día, investigar las corrientes literarias de todos los tiempos, cosa, que el que escribe, ya lo tiene impreso en esa necesidad, forma parte de ese mismo lote, y al mismo tiempo que escribe, es un gran lector, y con ello, un investigador de la palabra.


Gracias a todos por estar ahí…. Besos


Memoria de una almohada

El frío ha dejado sombra,
rígidas raíces en los huesos.
La paz bravía, sin estadios,
vigila airada la médula.
Qué voy a hacer contigo
soplo de la nada, inocente,
me duele el mundo reglado,
con su mandíbula lacrada.

El amor no tiene almohada,
esta noche no podrá dormir,
el secreto que guardamos,
su eterna razón nos condena.
Ahora, sería un crisantemo
en la plenitud, fresca, dulce
de la flor, cuando sabe ella
de miel añorada en los labios. 

Desvalijar la puerta muda
me provoca, elude mi voz,
su espalda, figura de madera
yace barnizada indiferente.
y tú, tronco, piedra soslayada,
administras horas aleteando
resina a golpes de silencios,
que son metralla en mi alma

Afuera quema el aliento
húmedo de la noche insomne.
Me asombro en mi búsqueda
sometida a apuestas rivales,
las hacen el tiempo y la espera
sin respuesta al amor culpado.
Memoria de una almohada
perdida un lunes regalado.  

lunes, 6 de noviembre de 2017

La voz queda.

La vida te cambia irremediablemente, eres la misma, y sin embargo sientes que estas cerrando puertas, abriendo otros caminos, empezando otras cosas, es quizá que empieza a caducar lo mucho explotado, o que ahí por ese camino ya no queda nada para ti, es así como me siento ahora, en esta etapa de mi vida y es por eso que me veis más ausente. Exploro otras posibilidades, que no me son ajenas, siempre estuvieron en mi, aplazadas para tiempos que me dejaran la posibilidad de introducirme en ellas, sin tener que abandonar otras cosas que necesitaban mi atención y dedicación prioritaria…, con lo que no contaba es que el tiempo que maneja el reloj, solo tiene veinticuatro horas, algo que nunca voy a tener en cuenta, aunque se obstine en perseguirme, así que la magnífica prioridad, como siempre me hace ser objetiva, y tengo que elegir, y algunas cosas están más abandonadas, otras, como he dicho antes, caducadas, quizá ya no las retome nunca, la vida es así, y hay paisajes a los cuales hay que decir adiós, aunque en ellos queden personas que amas, tu camino está hacía adelante, y aquello que no acompaña tus pasos, irremediablemente se queda atrás. Parece triste, y sin duda lo es, hay mucha perdida en ello, tenemos que seguir nuestro norte, aquel que de alguna manera nos ha estado llamando desde siempre, y que aún no hemos dado los pasos certeros para encontrarlo.
Sigo, por aquí, y seguiré, según pueda y me permita este majadero invento del reloj del tiempo…  



Feliz semana a todos… Gracias por estar ahí… Besos


La voz queda.

Brazos que me pesan
arrancándome la vida,
desde la mano al talle.
Ceniza diluida en hoja,
cae silenciosa al suelo
cual dorada semilla
deseosa de descanso.

Un misterio, un llanto,
despertará mi mortaja
pesada, balbuciente.
Y el sol, es mi norte río
de tanto cielo zodiacal
transitado en este sueño
prisión que me invade.

Voz queda, danza, seda
de los pétalos cultivados
en mis perfiladas cejas,
posados contracorriente.
Soy yo, equivoca querella
de este barco sin norte,
sin amarras a un puerto.

Tal vez, llamas una vez
en ir, y venir, la palabra
ser, en ella, sería una flor,
tremolina verde…, ven,
arcoiris de letras, eterno
vivo, Cyrano De Bergerac,  
enredadera en mis versos. 

martes, 31 de octubre de 2017

Ven niña

Es muy cierto que no somos pasado, por muy presente que hayamos sido en ese momento que lo hemos vivido. Como bien dice mi amiga Isabel, Brushi…, “El pasado no existe, el paso hacia atrás, no tiene suelo donde posar el pié, solo existe el instante, el suelo que pisamos en el ahora, con vistas hacia el futuro con nombre Esperanza, pues no sabemos tampoco si existirá”…, no obstante, el ser que somos se ha ido configurando hasta llegar al presente con cada uno de esos instantes que hemos vivido, donde cada persona que ha pasado por ellos, con más o menos permanencia, ha tallado en la figura de nuestro desarrollo personal, su esencia, aquella que de alguna manera estaba llamada a encajar en ese puzle donde a través de los años, va creando, madurando al ser humano desde que nace,  hasta lograr una identidad propia.
En mi caso, en esa mirada hacia atrás, encuentro tantas personas importantes, muchas de ellas ya no pisan este suelo terrenal, y siguen estando en mí de alguna manera, su legado, aquello que fueron en pensamiento y valores, algo que la muerte no puede arrebatarnos. Uno de ellos, es mi padrino Antonio, a él le debo la cuarta parte, del nombre que uso para identificarme.
Mi padrino era un hombre parco en palabras, muy expresivo en su comunicación corporal. Una característica muy suya era un gesto en la boca ofreciendo el regalo de una sonrisa cuando fijaba en ti sus ojos, y al hacerlo cerraba el ojo izquierdo. Con su mirada azul de cielo transparente, con la cual, al mirarte, pareciera que te viera por dentro, que indagara sin dificultad en tu pensamiento. Aún le puedo ver sentado por horas, en su tronco de olivo, con su fiel compañero “la radio”, mirando su particular horizonte, aquel que nos ofrece nuestra común tierra, en las faldas del Cerro Macho. Desde allí se pueden ver parte de las Sierras Subbéticas, de Cabra y Priego de Córdoba. Más al sur, Lucena, la campiña sur con Monturque, Aguilar de la Frontera, y más cercano a la vista, el término de Cabra que linda con el de Montilla, y Castro del Río, en Río Frío alto. Un paisaje rico en imágenes que maravilla a todo aquel que tiene la suerte de encontrarse con él, y él le rindió honores desde su viejo tronco hasta el último momento que la vida se lo permitió. Para mi ver ese tronco allí, después su muerte, era como ver su monumento, de ahí, que años después, al volver y encontrarme que había desaparecido, en mi interior sentí, como si volviera a enterrarlo otra vez…  



Feliz tarde de martes a todos…. “Gracias por estar ahí”… Besos


Ven niña

_Ven niña_, Decía el río,
_Niña de dorado trigo
desconocida de tu mar_
Galopaban sus aguas
leguas de verdes soles,
aprendidos de un mirar
hambriento de paisajes,
despertando primaveras.  

La niña fue a su orilla.
Orilla de álgidos juncos.
_Soy el río que canta_, Dijo.
Mañana de amaneceres
despertado en rebaños,
ovejas tejidas al valle.
Rasante conjuga vuelo,
niña, mariposa en flor.

Cantó bajito sueños, el río,
serenos valses sus aguas,
_Baila niña sobre la roca,
ebrios de lodo tus pies_,
Cascadas bravas bajan
como un viento furioso.  
_Piedrecita blanca serás,
en mi cauce_, le cantaba.

_Río que baja del monte
no nos robes su alegría_,
Hojas lágrima resbalando,
desolada llora la arboleda.
Pájaros nacidos sin nido,
hacen piruetas en el aire.
Romance, hechicero canto,
hace que la niña resbale. 

_Que va la niña a su mar_
Altanero cantaba el río.
Aguas de sal, van y vienen,
moviendo su rubio cabello,
en el azul reino de Neptuno.
Dormirá la niña amapola,
sueños de cebada y trigo 
en su marino cielo de coral.