Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

jueves, 14 de febrero de 2019

¡Quédate!



¡Quédate!

 Quédate!,
 Ahora que todo sobra,
el tiempo en la relajada laguna.
Tempranas aguas, allí duermen,
y en tu almohada sueño tu sueño.
Ojala a tu realidad no me despiertes
cuando el sol te canse,
mirándote por la ventana
despeinado de sus rizos,
agotado de fronteras azules.

Hay este vuelo de aves
tan profundo en tu voz,
rasga su llanto en mi oído,
que se me hacen de nieve
todas las nubes trenzadas
en mis conmocionadas cejas.
Por mirarte no abren sus ojos
las palabras amotinadas
cargadas de emociones,
derrotadas por tanto peso.

Y me invade tu presencia
con su traje de lejanía.
Al fin puedo decir al estertor
de las flores del pasado verano,
que me asola un solo invierno,
y no está resguardado,
menos aún condenado
a resistir en la vigilia
en una embajada al este
de un Edén figurado y  amañado.  


miércoles, 13 de febrero de 2019

Somos



Somos

Nos llaman casualidad,
nos llaman destino,
¿Qué destino, o casualidad?
Hay una voz en la piel,
un pincel en la garganta
dando pinceladas verdes
a las palabras sin dueño.
Un silencio en la mirada
hablando de los paisajes  
que sin saberse se conocen.
Eres tú, podría ser yo,
ambos, sendos tranvías
confluyendo en un cruce.
Caminos, camino a dos
peregrinando el mismo mar.

No, no somos casualidad,
tampoco somos destino,
como no podremos ser
vigías que están al asalto
de robados instantes.
Porque historias son vidas
nacidas con sus páginas
sin letra que despierte
la tinta, al impoluto blanco.
No, nosotros solo somos
la pluma que sola sabe,
ser guía, escribirnos.
Un grandioso propósito,
universo, estrellas errantes
hasta que nos encontremos.  



martes, 29 de enero de 2019

Esperar



Esperar

Siempre estaré esperando
a que nuestro amanecer
nos abra sus límpidos ojos,
porque no hay más mares
que el que lleva aposentado
tu arroyo, hasta mi vega.

Esperar, al viento esperaré
arrancar su vuelo a lo alto
de invernal fría ave de nieve,
desde la alfombra que acoge
la esperanza en primavera,
y al fin se nos viste de verde.  

Poco a poco tibia frescura,
esperarte es mi cometido.
ordenar la  fatídica lucha,
la calma que tiene la noche  
al abrir su boca, en derrama
serán mis estrellas vigilantes.   

Siempre te estaré esperando
Abril que en Mayo me florece.
Bálsamo tacto de tus dedos,
mi estación más grande, eres,
me vienes con huella impresa
por cada centímetro de mi piel.  
  


miércoles, 23 de enero de 2019

No estamos solos



No estamos solos

Me manda flores la vida
no las puedo coger al vuelo,
no son palomas, no son soles
abiertos a un nuevo universo.
Son tus pétalos radiantes
elevándose a mi encuentro.
Me traen la primavera florida
y se me adentran a mi ser,
iluminan mis sordos sentidos.
Cabalgadura de brisa suave
acariciando mi razón inquieta.
No, no estamos solos, se ríe
el amor de la desidia del deseo,
y nos ofrece en mutua ofrenda,
danza que con la vida compite.

Al fin en mi jardín sembrado,
 yo te tengo hermoso clavel,
y de ti respiro tu aroma
en las mañanas de un mayo,
hambriento de vestir colores
el campo ávido de verdad.
Verdad, mi verdad, tú eres,
la verdad que me sabe llenar,  
por mucho que llegue Agosto,
y su agua nos repliegue
sin más escusa que el hielo
seco de la árida indiferencia.  
No, no estamos solos, le pese
esta sed al terco escrúpulo,
porque nos tenemos siempre.  


lunes, 7 de enero de 2019

No podrás



No podrás

No podrás velar el cristal
si por espejo se  te ofrece,
porque la albahaca da olor
al viento que a tu talle ciñe
el correr del rígido tiempo.
El fondo de la tierra lo sabe,
el murmullo del seco silencio,
y el rancio pesar de las mareas  
que coronan ahora  tus cielos.

Los oscuros quejidos invernales,
circundan con su grisácea ceja  
en brillo de plata sobre tus ojos.  
Son racimos de negras nubes,
vagabundas, que te mojan
trasuntes tu estepa llameante,
con sus aglomeradas penas.
Unas veces con  emotivo llanto,
otras en furibundas letanías,
sacando el dolor de sus baúles.  
Tan resguardado de la polilla,
de la carcoma, trago a trago,
de alcanfor borracho vivirá,
pero tú no podrás dar sin hilo,
punto  a la llaga que suture.  


martes, 18 de diciembre de 2018

Concierto



Concierto


Te enfada el sol nacido ayer,
la luna de Marzo embarazada,
la ráfaga de polvo oxidado,
el negado a sellar tus huellas
volviéndolas barro resbalado.

Te opones a abrir el dossier
dejando palomas atrapadas
en su cliché de agujas de reloj.
Así crees alcanzar el día libre,
para ir a las marismas del cielo.

No hay estanque en tus valles,
no podrás evitar el miasma,
sus efluvios de arroyo viejo.
Sin querer sondar sus pesares,
tu barca sin remos, a él va.

Olvídate del estigma atrapado,
no dará conferencia a tu piel.
Los siglos, los años son cuerdas
de un arpa afines a tus dedos
y a ese concierto, creo,  acudiré.




lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Qué necesitas de mí?



¿Qué necesitas de mí?

Perseguir la línea secreta
hallarte en su misterio,
es un preludio que existe
y se acabará con las notas
de esta luna rota en llanto.

Ensordecido, rudo quedar
sin saberme, ni sentirme,
de viaje en tiempo perdido.
No quiero pensarte arena,
de mis dedos deshaciéndote.

Hay un aullido lejano, loco,
viene despacio acercándose
a la tranquilidad de mi calma,
dice tras el sigilo de la noche,
¿Te quiere, qué de ti, necesita?

El grito, no es grito, muere
antes de que el dolor sea dolor,
que la herida sea herida.
Mucho antes de que sangre
la memoria siendo recuerdo.

No quiero este agorero palpitar
marcando rumbo en mis sienes,
quiero verme estrella, cometa
en el laurel de tu pensamiento.
¿Me necesitas en ti, si me quieres?



domingo, 16 de diciembre de 2018

Esencia, presencia



Esencia, presencia

El alma no es piel,
ni gozo con sudor.
El alma de tu piel,
la piel no necesita,
y el alma del sudor
esfuerzo no suda.
Por eso no sabes
que boca te besa
tu cansado cuerpo,
y como es de suave
el roce de sus labios.

No, no te obstines,
no me podrás tocar,
besar , acariciarme,
ni dormir en mi pelo.
Me piensas lluvia,
si te mojo de rocío,
me sientes brisa
si te rozo de aíre.
No puedo ser agua,
y en ella te me bebes,
mi canto en tu oído
al dormido verde
bajo las frías ropas
del huraño invierno.

Si, ese mismo algo
sin tú saberlo te besa
con sabor a instante
imperecedero, eterno.
Te confirma tu soledad
conmigo en tu adentro.
Presencia irrevocable
que solo tiene el alma
sin espacio en el reloj,
ni frío dolor que hiere
la esencia brote, amor.


miércoles, 12 de diciembre de 2018

Pura literatura



Pura literatura

Eres literatura desenfrenada,
desvelando todas mis noches.
Una clave anudada levitando
un solo y apasionado romance.
Un delirio con sabor a labios
suaves, de besos que escriben
promesas a la fogosa urgencia
 de un suscrito deseo inagotable.

Siento que tu cuerpo es ciencia,  
filología para mi investigación.
Asirme a los verbos de tu lenguaje,
aprender  tu oculta connotación
atravesando todas las fronteras
de tus enrevesados y atrayentes
fonemas, es mi  osada locura,
y ser parte adosada a tu alfabeto,
como vivaz mariposa intrépida
se cuela en el jardín prohibido
de la creación de unos dioses
de un Olimpo, solo alcanzable
para los que tienen el privilegio
de alimentarse de rica ambrosía,
que de tu boca profano y robo.


lunes, 10 de diciembre de 2018

Al llegar la primavera



Al llegar la primavera

Que no se ofenda la primavera,
ni la flor más bella del cerezo,
por ser tú en mi esa fresca lluvia,
que sin llanto, dentro me florece.

Sí, que no se ofenda el azahar,
ni el oro caído del rayo de sol,
por ser música en tu mañana,
y tú un amanecer en mi piel.

Que no me envidien las aguas
que riegan los verdes prados,
las venas dormidas de la hiedra
por subirte el sendero a tu valle.

No, que no me envidie la sabía
que alimenta el alma del árbol,
ni los pájaros volando sus ramas,
bebo un manantial, tú siempre.

Por eso al llegar la primavera
lo mismo que ella hizo al cerezo,
con todo tú, en mi centro yo haré
una hermosa romanza en verso.  


jueves, 6 de diciembre de 2018

¿Qué fuiste primero?



¿Qué fuiste primero?

¿Qué fuiste primero?,
Me hablaba el agua
siendo alma de nube.
Lágrima caía del cielo,
saciada sed del hombre.
Me hablaba el agua,
ancestral rodaje de río
que a la mar emerges.

¿Qué fuiste primero?,
No me lo dice el agua
Ni el árbol si es sauce,
le llora al río sus hojas
y no me abre sus ojos,
le teme al liviano aíre.
No me lo dice el agua
cuando va a ser nieve.

¿Qué fuiste primero?,
Solitaria esta la rosa,
perennes son sus frases
compartidas en silencio
con todas sus espinas.
Pinchan y no me dicen
las espinas del rosal
y el agua será océano.  

¿Qué fuiste primero?,
Si, para ti la pregunta,
serenata del trigo verde.
Imitas a la bravía mar
cuando el cielo enfurece,
y a tus  jóvenes espigas
asusta todo un mundo
que a mí no me responde.