Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

viernes, 17 de agosto de 2018

¿Cuanto te quiero?



¿Cuanto te quiero?

El sol se apaga despacio
baja sus parpados suaves
rendido al ocaso estival.
El aíre recupera solicito  
su libertad en la bruma
espesa de este paisaje,
enfático por momentos,
rebelde en la sabiduría
más dócil y ecuánime,
heredad de su peregrino
estado jovial y natural.   

Aquí no saben las nubes
viajeras con sus cúmulos
grises, de maletas vacías,  
de trucados y rotos raíles,
de desbancar destinos,
ni  obsoletas vanguardias.
Ahí van a morir los trenes
que perdieron pasajeros
en su larga trayectoria
al no hallar sus estaciones.
  
Me preguntas preocupado,
¿Cuánto te quiero, ahora?,
Cuando amarte, quererte,
es sin brújula, un  destino
nacido con propia luz boreal.
Encallecidos y descalzos pies,
andando este sentimiento
van hasta la profundidad
del mar que me sostienes
sin extensión y medida.  
  

miércoles, 15 de agosto de 2018

Amarte



Amarte

Quiero amarte sin retorno,
que el amor no sea herida,
que el deseo no sangre
su piel de vigilante faro,
de inagotable hontanar,
luz de nuestras emociones.

Si me dejara este pavimento
de piel seca en las orillas
de la memoria intransigente,
no sería furtivo el momento
prisionero de una voluntad
abrevada de pesadumbre.

Bendito universo figurado,
allí van las olas de estrellas
a hilar sus estelas errantes,
amalgaman sus motivos
con la pospuesta dicha,
que me obstino en regalarte.

No, no encontrará consuelo,
llora por dentro, suspira
la sonrisa que enmudece
nuestros íntimos secretos.
Para qué mi amor, anhelar
este sentir abrazado a la piel.


sábado, 11 de agosto de 2018

Lo nuestro



Lo nuestro


Arroyo bajas a todo correr,
arenoso, tu cauce forajido,
me asustas y me asaltas.
Cerrado el ojo del horizonte
no hallas un posible destino,
no ven mapas, ni brújulas,  
tus densas aguas salobres.
Llevas la realidad con su brío,
la penetras por toda mi piel,
a crueles y frías dentelladas.
Nostalgia de un recuerdo,
sin un punto en su frente
que me oriente la existencia
de un futuro para lo nuestro.





viernes, 10 de agosto de 2018

El querer



El querer

El querer es una flor,
se siente, se entrega
igual que los pétalos
abren a la luz radiante
de ese sol en calma.
¿Qué porque te quiero?
Pregúntaselo al fluvial
que riega sus raíces,
y a la verde alfombra
que adorna su suelo.
Es allí donde me tienes
esperando el momento
que la flor pueda ser
algo más que una flor,
y al fin me obsequies
con el polen viajero
desde tu estambre
hasta mi vacío pistilo.    



martes, 7 de agosto de 2018

Tu hambre



Tu hambre

Amarrada a la curva de tu hambre
sin alas que me hagan volar,
descifrar el arco sin acueducto
para ir plena de ternura a saciarte.
Me quedo en esta ilícita caricia,
que tiembla en todo su tiempo
por sucumbir a la llama de tu carne.

Me tienes atrapada en tu despertar,
en el que me sueñas en tus brazos
hechiza por la magnitud de tu hambre.
Hombre que sabe de mi estela,
de los ojos de mi oscuro crepúsculo.
No hay verdad que no me llame,
y a satisfacerte no esté dispuesta.    

Eres ese cantar que siempre oigo  
palpitar intermitente en mis sienes.
Ese ruiseñor incansable que me vuela
toda, con su voraz hambre de éxodo
en sus alforjas, huido eres, arcángel,
de tu divino espacio celestial…,
solo por un beso, solo un beso.  

Por igual soy tu hambre, y tu sed,
necesidad ciega que te abriga,
olvidada de época, de inquieto reloj,
desequilibrado en cada instante
al ser huésped en mi húmeda vega,  
te quedas a beber, sorbo a sorbo
el rezo que esperas te sude mi piel.

Antoñi ( 7 – Agosto – 2018 )


domingo, 5 de agosto de 2018

Mar de trigo


Retroceder en el tiempo no implica vivir en el pasado, el pasado como tal es algo caduco para pretender estacionarte en él y que te condicione de tal forma que te impida crecer, vivir el presente que es lo que verdaderamente somos. No obstante, tampoco se es nada sin ese pasado, si tenemos que buscar la raíz de lo que podemos ser en la actualidad, está en ese pasado, desde ese momento que el bebe que nace, y tiene conocimiento de su realidad y abre los ojos al mundo, empezando a escribir líneas descifrables para su futuro en la historia de su vida…
Hoy presento un poema, que habla mucho de la niña que fui, una niña que nació tierra adentro y que en su insaciable imaginación creó su propio mar de espigas, y amapolas. Un mar de trigo, que ella miraba desde su orilla, cuando el aire de la tarde lo movía creando olas de densidad verde, que ella quería navegar con sus pies de punta a punta, y en el descuido de sus padres hizo más de una vez, con el contrarresto que eso suponía en daño al estar el trigo encañado, o sus tallos demasiado frágiles para semejante aventura. Poema escrito para el II Encuentro de Poetas del Atlántico, en homenaje a ese marinero en tierra que fue y será para siempre, Rafael Alberti.   

Gracias a todos… Feliz tarde de domingo… Besos





 Mar de trigo

Fuiste, eres, el pan sembrado
en el austero Noviembre,
hijo de la nostalgia otoñal.
Desafiaran tus brotes, al frío
en febrero, con tu risa verde
despertando la primavera,
abriéndole la puerta marzo.

Velero con vela, me regalaste,
fijo en la colina de estrellas,
coordenadas, imán a mi ojos
marcándome un horizonte.
Polizón entre tanta estela
vallando el extenso cielo
que a voluntad me cubre.

Dorado mar segado en junio,
llaman sus espigas, siempre,
al aire, a jugar con sus aguas.
Sus verdes olas mesen los sueños
de mi  niñez, nacida de la sed
germinada en tierra seca,
ese océano planeta adentro.

Si como el vino ya te vienes,
no despertarán, por ti, más días,
ni te será más genuino el sol,
con sus rayos al tintarte
en oro tu ropaje, enamoras
a la amapola, y se irá contigo
a guardar el estío en ciernes.

jueves, 2 de agosto de 2018

Aprendí



Aprendí

Aprendí lo no vivido
rescatado de su tiempo,
con sus arrugas, costuras
con sus huesos doloridos
a cuestas en mi cintura.
Aprendí de su pospuesta
vida, a hacerle frente
al volátil y sutil instante.

Cómo no conmoverme
ese fracaso sepultado
que aún teniendo ojos
no pudo dar su mirada
a una abierta mañana,
solo por tener oídos,
 espigas en su campo
y la tozudez contraria.

Aprendí en la diferencia
que me delata siempre,
a subestimar al poder
arrogante sus arrestos
dominando al mundo.
A la espina ser dueña
de la curva extendida
ante los pies cansados.

¿Qué más está señalado
en la octogenaria cita
de vida que se nos da?,
Sí aún no toca ceder
el testigo ante nadie,
será siempre oportuno
usar nuestro momento
sin agotar la posibilidad.


miércoles, 1 de agosto de 2018

Tan lejos



Tan lejos

Tan lejos te acaricio,
que el cielo festeja todo lo que me diste
tocándome en mi soledad,
ensordeciendo la voz en mis espejos,
igual que nos complace
leernos en las entrañas de la distancia.

Tan lejos, cerca no
se escribió mi destino con tu nombre.
Somos errantes brújulas
imantadas desde el centro de sus núcleos.
Fijas en el mismo norte,
en línea ambas, de afín y ancho mirar.

Tan lejos ese llanto,
vuelo de pájaro extraviado, deslizándose.
Cretina acrobacia,
es muy surrealista en su real vértigo
que se me sumerge
en este opaco sueño por tenerte ahora.

Tan lejos te tengo,
que el alma de este verso enfurece
sin tener un mañana
señalado en el reverso de tu secreto,
y que me cuente
las claves para escribir esta historia.
  

martes, 31 de julio de 2018

A veces



A veces

A veces nos miramos
con ojos que no ven.
¿Donde fue tu mirada?
Son pródigos tus ojos.
En mi sentir es noche
recelando inhóspita
el vals que te bailare
en el oscuro océano
que tira sus tintes
azules a mis costas.
Vuélveme el parpadeo,
acuna sus sentires
antes de que muera
lenta, en el austero
peldaño del arrecife,
esta triste lágrima.   

A veces el desespero
me llama a recuperarte,
amar tu estela blanca
asida a mi vívido tallo,
y el existir fuera antes,
y el después llegara
flamante en su barco,
desterrando el presente.
Alguien hoy  extendidas
las hojas del silencio
sobre el ácido azufre,
me dice, abstraída
la arrogancia del siglo,
 que morir para siempre
es la visible clarividencia
en la palma de tu mano.


lunes, 30 de julio de 2018

Tengo sed de ti



Tengo sed de ti

Tengo sed de ti, de tus aromas.
Te soñé despierto en mi sueño,
rociado todo entero en mi piel
como flor gardenia derramada,
cuyos pétalos purpura horizonte
hacían vela sobre mi pelo,
envidiando al intrépido aire,
queriendo cambiar nuestra calma
de amantes de culmen saciado.

Tengo sed de ti, de tu absorbencia grana
que sin saberlo y sin querer,
derrota en el espacio al soberbio tiempo.
Tengo sed de ti, de tu oro terrestre
que cuando al diamante encuentra
es como el germen del trigo
siempre a ser genital pendiente,
geología regresada en la harina,
cuando al pan se transfiere.

Tengo sed de ti, de tu momento,  
que se sabe hacer brisa suave,
acariciando sin descanso
todos los montes y valles,
que la peligrosa oligarquía
establece celosa como límite,
antes de ofrecerse a tu dorado sol
rindiendo todas sus reservas,
mostrándote, al final, su escondite.