Homenaje a Juan
Ramón Jiménez…
De la voz del poeta.
Un
remanso se sabiduría
lleva
la paz del campo hoy,
un
alma deletrea la vida
bajo
la encina, el laurel
el
Jacinto, vigilados por el sol.
Un
tiempo sin reloj
para
la historia detenida,
mensajera
de todos los tiempos.
Un
pasaje al trote pequeño,
lo
grande pisa con respeto.
La
armonía risueña
le
susurra un beso niño.
Canto
de ruiseñor y jilguero
duerme
como despierta
al
burro en su sueño.
Blanco
sueño, a mí me atrapa
como
la voz de su padre
el
poeta Juan ramón.
Su
pequeño, peludo, suave,
muñeco de letras de algodón,
ojos
espejo donde miramos
la
fantasía ilusión acunada dentro.
Imaginamos
la realidad cristal duro
son
solo sus ojos negros
como
escarabajos de azabache.
Platero,
un burro eterno
A
cuyos lomos hemos subido
Los
padres, los hijos
Y
también subirán nuestros nietos.
Cuatro
extremidades,
Cuatro
estaciones del año,
de
la vida con la primavera
en
su brújula, en sus orejas fijas al cielo.
Y
el cielo serena el llano
por
el trepidante llanto
del
carrillo rodando la soga
hasta
el fondo buscando agua.
Agua
que la boca consuela
y
en la siesta anestesia,
porque
Platero, J. Ramón,
para
la vida nunca será olvidado.
Antoñi
(26 – Mayo – 2021)
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"Si puedes mirar al rostro a este texto, te agradezco que me digas de qué color son sus pupilas…"