Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

jueves, 21 de diciembre de 2017

Un beso perdido

Que nadie pierda un beso, cualquier otra cosa innecesaria, si, un beso jamás. La necesidad de un beso nace para ver la luz, y hay que dar muchos besos y abrazos, nos reconfortan, nos acercan a los demás, rompiendo las costas de esa isla que somos…, debieran ser algo más que un sello de reconciliación, o saludo cariñoso, de demostración de amor, se debieran de recetar como terapia para recuperarnos de esos estados insípidos, solitarios, donde las cosas y las personas nos empiezan a aparecer como algo lejano y sin sentido, presos de la soledad enfermiza, emisaria de la cruel depresión.
Eso, si, hay besos que no nacen para ser ultrajados, y fijarse bien, que no digo robados, hay una diferencia, hay besos que para ver la luz necesitan una reciprocidad con una química equivalente, entre el emisor, y el receptor, de lo contrario es un ultraje, un asalto a la vulnerabilidad y derechos del que lo recibe, pensemos en  tantas mujeres que han sido asaltadas con un obsceno y baboso beso, que no solo no han deseado, les han marcado…
Aquí os dejo un ramillete florido de abrazos, de besos de alma blanca, como la que siempre debiera de tener la Navidad, para que abriguen vuestras almas “siempre”…

Gracias a todos por seguir ahí… felices fiestas




Un beso perdido

Un beso perdido, inocente,
arrastrando viejas nostalgias, 
me posee el alma entregado.
Tiene inquietud y se deshace
como nieve disociada, fría,
arañado de vida imposible,
en su díscolo ser arbitrario.
Sería fácil enlutar la fruta
de su arduo placer contenido,
incomodo es su latido vibrante. 

Vengo desnuda de tiempo,
ungida de espesas soledades.
Ya no sé de gritar miedos
a la solitaria madrugada.
Es dura la noche sin ojos,
tan perdida he de hallarme
en sus desconocidos silencios,
que encontrarte no puedo,
dulce dolor equidistante
al roto reloj de mi cuerpo.   

Qué importa la costumbre,
el desprecio del usado habito.
He visto la niebla húmeda
ocultar los espejos delatores,
impidiendo que su mirada
descubra el mudar errático
de los incómodos estigmas,
claros en mis labios vetados.
Voluptuosa desidia conjura
sin celo la raíz de esta razón.

2 comentarios:

  1. Querida amiga, no he desaparecido, simplemente dejaré de publicar por un tiempo hasta que las musas regresen. Y ya me pondré al día con tus poemas.
    Vengo a desearte una feliz Navidad y que el 2018 sea fantástico para vos y los tuyos.
    Brindo con vos desde Argentina.

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    Respuestas
    1. Hola Navegante...
      Perdido?, jajajaja... ya voy yo tras tus huellas, no lo dudes... ladinas musas, que difíciles se ponen a veces, date tu tiempo, voy a estar, aquí mismito....
      Felices Fiestas, que el año 2018 te compense en todo aquello que te ha quitado o negado el 2017, y sobretodo que seas feliz "Siempre"... Besos

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"Si puedes mirar al rostro a este texto, te agradezco que me digas de qué color son sus pupilas…"