
En nombre del amor
Carne flor del desierto
espera la caricia de la lluvia.
Florece desde sus cenizas,
con el aterciopelado cielo.
Oculta las luces de su misterio
cediendo el espacio a las estrellas.
Vibrante magia, hija de la pasión
enardecida con tul de doncella,
te quedas exhausta en tu fulgor
tan ligera como la excelsa llama,
sin poderlo evitar.
Al mismo tiempo te eleva,
te derrumba sobre la fragua
murmurando el honor de la gracia,
otorgado como regalo,
propio del dios más pagano.
Si tus pies fueran firmes raíces,
con esas puertas abiertas
de ojos ciegos, de bocas mudas.
Buscaría más allá,
venciendo el límite del horizonte
antes que irremediablemente
se le escurra de entre los dedos,
y sin renuncia se agote...
Luego sin tregua, herida abierta
derramando aguas por cada ángulo,
ondeando y murmurando
bajo la luz del sol o de la luna.
Mientras ese incesante,
canto de cigarra lo delata,
apacible alucinación de un oasis
en medio de la arrogante nada,
y de las candentes arenas de la vida.

Belleza candente, hermosos versos. Felicidades
ResponderEliminarFeliz 2014