
Resurgir
de la ceniza…
Me
desconciertas en el mismo instante
presentido
en mi alma.
Enterrado
bajo un río de lágrimas,
fluctuante
en su sepelio, río abajo.
¿Qué
ha pasado?, Resurges implacable
de
un luto resignado de años,
desenterrado
de entre lo muerto,
avivas
mi sangre con un fuego indómito.
Parte
de un paisaje frente a mis ojos,
ahora
te exhibes, dorado y ámbar.
Herencia
de aquella tarde de otoño,
distraía
tiñendo de oro las hojas.
Melancolía
de amor atrapado
en
el deseo primitivo e insaciable,
trae
en sus genes el origen de la vida.
Rígida
y palpitante carne, me deleita
con
un frenesí que no tiene sosiego
y
me pregunto si alcanzaré la paz
al
fundirme con tu paisaje atardecido,
sin
sobresalir de la bruma de la noche,
cuando
me azoten las míticas furias
anunciándome
tu siguiente partida.

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"Si puedes mirar al rostro a este texto, te agradezco que me digas de qué color son sus pupilas…"