Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

lunes, 24 de septiembre de 2012

Sin rumbo



Sin rumbo

Sigo pensando que el verde guía la mar,
cuando sumerge su risa en la calma 
de las olas que fraternizan con el viento.
Y el velero que me lleva duerme la siesta 
confiado del buen hacer de su brújula.

Mientras yo, descifro ese canto de sirena
que me cuenta el llanto de esa orilla,
que desesperada me busca en el olvido
de esa otra orilla fuera de mi pensamiento,
dibujada por error en los márgenes de mi mapa.

Dichosa cobardía de la estrella de oriente
nunca señalizó mi norte, entretenida 
en quehaceres de niños soñolientos
esperando en las largas madrugadas
milagros diluidos en la espuma del crédulo.

Está rancia esta piel, por sufrida 
ante tanta lengua bífida que la lame.
Se asemeja a una corriente de aire 
atrapada en una duna del desierto.

Llora, llora y llora la espera solitaria
Y se deshace cándida en su almohada
por un sueño que apenas siente su pena
por ser hijo casto del desengaño.

Y tú, ¿Aún crees que este barco
tiene marcado su rumbo hacia tu puerto?



No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Si puedes mirar al rostro a este texto, te agradezco que me digas de qué color son sus pupilas…"