Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

sábado, 1 de junio de 2019

Duérmete conmigo



Duérmete conmigo

Descríbeme las soledades
que son patrias en tu alma,
aquellas posadas en tu mano,
corazón de ave palpitante.
Amenaza errante de vuelo
escapada del cielo de tu boca,
quejido solitario desesperado
que amarra sus alas al aire,
exhalo de tu rota garganta.

Que cuna te tengo que hacer
en la península de mi pecho,
para que me llore tu frente
el sudor cansado del tiempo,  
llovido de todos tus océanos,
o quizá fueron continentes
espoleados por mil guerras
que forjaron sus férreos raíles
en los caminos de tus arterias.

Dímelo al arrullo del canto,
con el que se me derraman
armónicas lágrimas en clave
de una nana, que solo desea
dormir tu cansancio dolorido,
por ser isla dejada, abandonada
del archipiélago, de la superficie
del mar de tus vencidos sueños.
Se niño, y duérmete conmigo.  


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