Si he de perecer al abrigo de este manantial,
abrupto, dominante, de fluido reino.
Que no me vuelva loza de mármol,
su frío carácter de primavera postergada,
que deje que el despertar del sol me sonría,
que la luna en su guardia me bese
mientras sus aguas me acarician el descanso...

viernes, 3 de marzo de 2017

Silencio huérfano


Silencio huérfano

Silencio huérfano, prisionero,
en las manos de la memoria.
Transpira la deuda de nadie,
desgarrando mi sutil tacto, estará,
sin quejarse del exiliado polvo
exudado por la llama olvidada.
Usaste mi atlas sin distraerte
en los desvíos de dolor sobrado.

Que importa quién me tiene,
ahora, fugitiva de tu sombra…,
viento sopla en los acentos  
en la ruta herida a la soledad,
deshojada de lazos florales,
de tu perpetuo perfume vándalo.
¡Si se tornase corriente dulce,
en los brazos de tu ruin aliento!.

Aprenderé a amar la ceguedad,
víctima de los días sin rostro,
regalados por el triste simular
del atardecer del último engaño.
Convulsión de nostalgias fuiste,
con sonido de rígidas piedras,
agotados de suspiros nevados,
tallados tras el tálamo de mi boca.

El eco de la ausencia me persigue,
con su alma de nada pausada.
Sumada de conciencia en mi duelo,
ajena a la sedienta lluvia circulante,
detenida como pájaro de febrero,
en las envolturas de mis pestañas,
aunque el canto de mar se asome
al sopesar que brilla en mis pupilas.  

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