En estos días no puedo ser esa mujer tan locuaz que me precede como característica, parece que ese derroche de palabra que me representa como cualquier rasgo físico en mi persona, fuera la imagen en un cuadro que escenifica otros tiempos, ya fallecidos. Os ruego que me perdonéis, a veces son mucho mejores las palabras en silencio, que mil sonidos incongruentes, tan exentos de lógica.
Somos como las plantas salvajes que crecen por doquier en este ancho y largo mundo, indomables e incontrolables, a la vez tan vulnerables, que insólitamente se quiebran con una simple ráfaga de viento, de naturaleza acariciadora, nunca cegadora…
Rescato para todos esta cosita, con sentimientos de poema, que estaba medio escondida por mi ordenador, con la intención de cantar una salve a nuestro existir de la mejor forma que lo podemos hacer; la unión de los cuerpos, allí donde las almas son solo una, celebrando la vida a través del amor…
Gracias a todos…
Mil besos derrotando presagios, besando los pétalos de la rosa que desafían al paso tiempo…
Atrapada
Atrapada, silente y atrapada
¿Quién me llama a besos, en verso?,
Me despierta con palabras sonámbulas,
me enciende en incontrolada llama,
con más luz en la mirada… y me abrasa.
¡Suspiros!... y más… ¡másss!
No me tortures en ti…, no miro.
Y dime; ¿Por qué me nombras?,
Si me guardas la espalda con un solo brazo,
Susurrando un credo en mi oído, en silencio,
Y luego te sumerges en mí, en ebrio delirio,
traspasando el dique al sur de mí ombligo…
Sueño, acaso sueño… no te veo… ¡te veo!
Un poco más cerca… te toco, te acaricio
Y en el alveolo del paladar te guardo,
Extremo tu dulce sabor… me sacia.
Te quedas en mí… ¿siempre?…
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"Si puedes mirar al rostro a este texto, te agradezco que me digas de qué color son sus pupilas…"